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24/05/2020
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Mensaje de la Comisión Nacional de Laicos ante la enfermedad Covid-19

Desde hoy, los laicos católicos se unen por un sueño, lograr que las autoridades del país, transmitan por los medios masivos la eucaristía dominical y todas las celebraciones de Semana Santa. Es hora de apoyar este llamado como Iglesia posicionando en nuestras publicaciones la etiqueta #MisasXTV

Como hombres de fe, nuestra mirada está puesta, en primer lugar, en Dios, que, como Padre bueno cuida de sus hijos con un amor personal. Los laicos católicos cubanos hacemos nuestras las palabras de los Obispos en su reciente mensaje ante la situación actual que atraviesa el país debido a la enfermedad Covid-19, y queremos vivir este tiempo anclados en esa verdad fundamental: Dios siempre cuida de nosotros.

Sabemos, también, que la acción de Dios se realiza en mediaciones, y por ello asumimos nuestra responsabilidad como Iglesia de ser en este momento presencia de Dios entre los que nos rodean. Queremos ser palabra de aliento, consejo prudente y mano amiga que ayude y no se vuelva indiferente al sufrimiento de los demás. Teniendo todas las precauciones necesarias, no queremos simplemente encerrarnos sino estar atentos para cuidar, especialmente, de los más ancianos. Somos conscientes, también, de que la fuerza del cristiano proviene de Dios, y que la oración pertenece a la esencia del cristianismo. Por eso insistimos en la importancia de perseverar en la oración personal y familiar.

Queremos aprovechar este tiempo que por fuerza nos hace permanecer en casa para que crezca nuestra consciencia de ser Iglesia doméstica: rezar el rosario en familia, aprender a usar la Liturgia de las Horas y unirnos así a la oración de la Iglesia, orar el Angelus al mediodía, afirmar las costumbres de bendecir la mesa y leer el Evangelio de cada día en familia, entre otras opciones. Así, con la atención puesta en las necesidades de los más pobres y el corazón firme en la oración, a pesar de no vernos en la Asamblea dominical, toda la Iglesia aparece como un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (cf. Constitución Lumen Gentium, 5) Dicho esto, también sabemos que la liturgia, sobre todo el divino sacrificio de la Eucaristía, es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza (cf. Constitución Sacorsanctum Concilium, 2 y 10).

Los laicos católicos cubanos concedemos una altísima importancia a la Eucaristía, como hemos aprendido de la enseñanza del Magisterio y de nuestra historia eclesial, en la que muchas veces esta celebración ha sido lo único que ha quedado de la Iglesia, y la fuente de donde se ha podido recomenzar. Por ello, aun cuando comprendemos la necesidad de las estrictas medidas que la situación impone, que llevaron a nuestros Pastores a la suspensión de las celebraciones públicas, no deja de ser una enorme tristeza que deja un vacío espiritual difícil de llenar.

Por ello, junto a la recomendación de nuestros Obispos de orar la Palabra de Dios en familia, y de unirnos espiritualmente a nuestros sacerdotes mientras celebren la Eucaristía de manera privada, sentimos la necesidad de pedir a las autoridades cubanas la transmisión de las Eucaristías dominicales, así como las celebraciones de la Semana Santa.

Aunque sabemos que la celebración en comunidad no se sustituye por nada y que la comunión sacramental no será posible, el uso de los medios de comunicación ha sido ampliamente recomendado por la Santa Sede y ha sido el actuar de la mayoría de los países con presencia de católicos. Aun sin estar presentes en un mismo lugar, esto nos posibilita la unidad comunitaria en el sentido en que estaremos orando el Misterio de la Redención juntos, y nos ayuda a mantener la comunión con nuestros pastores no solo en el espíritu, sino al escuchar su enseñanza y su palabra de aliento.

Junto a esto, sería de mucho provecho espiritual la transmisión, el próximo viernes, de la adoración del Santísimo Sacramento y bendición Utbi et Orbi, impartida por el papa Francisco en la plaza San Pedro para la Iglesia Universal. Esto es un hecho extraordinario en la Iglesia y, mediante la participación a través de los medios, los fieles podemos ganar indulgencia plenaria, un tesoro que la Iglesia nos ofrece en este momento difícil y que no queremos perder. Terminamos haciendo referencia, nuevamente, al Mensaje de nuestros Pastores. Al terminar este mensaje los exhortamos con las mismas palabras de Jesús: “No se inquieten, crean en Dios y crean también en Mí” (Jn 14,1) Sintamos cerca el cariño de la Virgen de la Caridad, nuestra Madre y Patrona, a quien invocamos con esta antigua oración:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! 25 de marzo de 2020 Solemnidad de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo

Comisión Nacional de Laicos Conferencia de Obispos Católicos de Cuba