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21/01/2021
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Columnistas invitados/Guest columnists

El Castrismo en el directorio apropiado

Es justo que reconozcamos que el régimen cubano no cambia salvo en aquello que le sea útil para conservar el poder, sin embargo, sus enemigos y adversarios como proceden de expectativas plurales no exenta de contradicciones, cambian sus tácticas y estrategias de confrontación de acuerdo a las variables de las circunstancias y las convicciones e intereses de quienes están a cargo de la gestión. 

Una muestra de esas mudables concepciones es el hecho de que Cuba, léase castrismo, fue excluida de la relación de estados terroristas por el gobierno del presidente Barack Obama y reincorporada a la misma por disposición del presidente Donald Trump. El gobierno cubano no cambió, fueron las percepciones e intenciones de los que conforman la política hacia Cuba las que cambiaron.  

Decimos que no cambió porque en la Isla no cesó la persecución y represión contra los ciudadanos. El presidio político creció. Las leyes se hicieron más restrictiva en lo que concierne a los derechos humanos y la situación social se ha degradado todavía más. 

En el aspecto internacional, el régimen sigue apoyando la autocracia venezolana con todos los recursos a su alcance y ha dado amparo a terroristas del Ejército de Liberación Nacional de Colombia involucrados en un ataque con bombas a una Academia de Policía en Bogotá.  

El castrismo ha demostrado ser consecuente, al menos, en su naturaleza agresiva. Escoge un enemigo y no cesa de atacarlo. Estados Unidos y Cuba restablecieron relaciones en el 2014, dos años después, finales del 2016, se produjeron los ataques sónicos contra personal del gobierno de Estados Unidos radicados en La Habana.  

El régimen cubano está en esa lista desde 1982 y es porque aparte de los crímenes cometidos en el pasado continúa siendo refugio de terroristas de diferentes países, incluido estadounidenses.

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Causa de las sanciones, no es pedirlas

Hemos pasado otra Navidad con presos políticos, centenares de muertos sin asomo de justicia, decenas de miles de exiliados, dirigentes opositores con casa por cárcel, prohibición de protestas pacíficas, privación del derecho de reunión y violación sistemática de los derechos humanos. En adición, leyes recientes que penalizan las libertades democráticas y arman todo el entramado legal de una dictadura, más allá del ejercicio omnímodo del poder de Ortega sobre todos los poderes del Estado.

¡Esa, y no otra, es la verdadera causa de las sanciones internacionales!

Hace menos de una semana se aprobó la “Ley de defensa de los derechos del pueblo a la independencia, soberanía y autodeterminación para la paz”, que prohibe la participación como candidatos de elección popular a quienes de alguna manera pidan sanciones como si la causa no fuese la dictadura, entre otras causales que además los jueces de Ortega interpretarán según el antojo del dictador.

El mismo día, el Alto Representante para Política Exterior de la Unión Europea, emitió un comunicado haciendo un recuento detallado de todas esas lesiones legales a los derechos democráticos de los nicaragüenses. Y seguramente la nueva administración de los Estados Unidos tendrá el mismo recuento, sobre todo en circunstancias del consenso bipartidista que existe en el Congreso de ese país en contra de Ortega. Ese consenso ha sido reforzado por las recientes declaraciones de los ex representantes, Barnes y Bonior, que encabezaron la oposición a la política de Reagan en los años 80, como el mismo Biden en el Senado de ese país.

Envalentonado por los recursos de financiamiento internacional que recibieron por la pandemia y los huracanes, el asesor económico de Ortega compareció poco antes de Navidad en un canal de TV y expresó, de manera confusa porque entremezcló ataques a los Estados Unidos y la Unión Europea, que se reuniría con empresarios, a quienes no identificó, para revisar algunos de sus reclamos en materia tributaria, como si nada hubiese pasado y no existiera la crisis política y todo fuese producto de sanciones internacionales. 

Esa comparecencia me recordó, en pleno esplendor del “modelo de diálogo y consenso”, que en definitiva avaló el modelo autoritario que derivó en la dictadura que ahora tenemos, los esfuerzos que se hicieron para detener la Nica Act que fue, por primera vez, aprobada el 21 de septiembre de 2016. Recuérdese que ese era año electoral, y Ortega había excluido a la verdadera oposición de participar en las elecciones de noviembre.

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¡Cero vacunas para los cubanos!

El castrismo sólo ofrece los candidatos vacunales nacionales y desdeña los ya aprobados internacionalmente

El miércoles 30 de diciembre el doctor Francisco Durán ofreció una conferencia de prensa televisivadonde alertaba sobre la situación epidemiológica ante la proximidad de las fechas festivas de diciembre. Ese día, el facultativo abundó en algo que ya sabíamos: el “incremento de los casos” de COVID-19 por el restablecimiento de los vuelos internacionales y el consiguiente aumento de visitantes (muchos —por cierto— de países con alta incidencia del virus, como Rusia y Estados Unidos).

Sin embargo, en aquella ocasión Durán nada significativo dijo sobre un aspecto de especial importancia: la vacuna contra la pandemia. Sobre ese tema se limitó a mencionar a “algunos países” (México, España, Estados Unidos, Rusia) que han iniciado la inoculación masiva. En este terreno, el simbólico “batón” fue recogido en persona por el señor Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Según Granma, el Presidente de la República, durante una visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), expresó a los trabajadores: “Contamos con ustedes para que también en 2021 podamos seguir cosechando éxitos”. A la luz de esas expectativas, lo único razonable que debemos esperar es que esos “éxitos” se produzcan, y que el Jefe del Estado se declare complacido con los trabajadores del CIGB.

El martes 29, el propio Granma comentó la visita del mismo mayimbe al Instituto Finlay: Las vacunas Soberanas avanzan de manera importante. El órgano propagandístico del castrismo alude a lo declarado por el director de la institución, doctor Vicente Vérez Bencomo, sobre el par de candidatos vacunales más avanzados (de los cuatro con que —dicen ellos mismos— cuenta el país): “La 01 va terminando la fase uno y la 02 entra en la fase dos”.

El mismo órgano de manipulación y propaganda (que no de información) concluye: “El Director General del Instituto Finlay ratificó la capacidad del país para inmunizar a la población cubana contra el virus del SARS-COV-2 en el primer semestre de 2021”.

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La libertad en el siglo de los totalitarismos

“Fuimos los primeros en afirmar que conforme la civilización asume formas más complejas más tiene que restringirse la libertad del individuo”. Benito Mussolini

Rabindranath TagoreEn la India, Rabindranath Tagore fue un gran poeta y Premio Nobel de Literatura en el año 1913. Durante su existencia destacó como un símbolo de libertad, humanismo y tolerancia. La Universidad que fundó en Bengala estuvo dedicada a los ideales de libertad. Su pensamiento se construyó influido por las grandes tradiciones de la India y por las ideas liberales europeas.

Para Tagore la libertad política es insuficiente y dice que la verdadera libertad es la de la mente y del espíritu: “La libertad política no nos da, por tanto, libertad cuando nuestra mente no es libre” y luego agrega: “En los llamados países libres la mayoría de las gentes no son libres; se hallan empujadas por la minoría hacia un objetivo que ni siquiera conocen”.

Por otra parte, Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948) fue reconocido mundialmente como el prócer de la independencia y el Padre de la India libre, moderna y democrática con su estrategia de la No-Violencia: “El fundamento de nuestro movimiento descansa en la no-violencia, mientras Mohandas Gandhique la violencia es el refugio final del Gobierno. Y, como no puede crearse ninguna energía sin resistencia, nuestra no-resistencia a la violencia del Gobierno debe ocasionar la paralización de éste”.

Para Gandhi el poder no está en los parlamentos sino en el pueblo: “La verdad es que el poder reside en el pueblo y es confiado por algún tiempo a aquellos a quienes elige como representantes suyos. Los Parlamentos no tienen ningún poder, ni aún existencia propia, independientemente del pueblo”.

Y sobre la base de dichos conceptos promueve la desobediencia civil a la que define como el punto donde se almacena el poder: “Imagínese a todo un pueblo dispuesto a no acatar las leyes dictadas por las Cámaras Legislativas y preparado para sufrir las consecuencias de su incumplimiento. Ello ocasionaría, sin duda, la paralización de toda la maquinaria legislativa y ejecutiva”.

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Crónicas del Noroeste V. Entre continuidad y discontinuidad.

Hay una magia hermosa que se expande desde la Navidad hasta el inicio de un nuevo año. Es una sensación de que es posible dejar atrás no sólo lo que nos ha hecho sufrir durante el año que termina, sino también lo que nos traba la vida en el presente. Es un tiempo de esperanza, de propósitos, de optimismo en la mirada y en lo mejor del alma.

Esperamos mucho del 2021. Esperamos, junto con el resto del planeta, la derrota del Covid, el fin de los confinamientos, encontrarnos con aquellos que queremos y abrazarnos sin miedo. Esperamos tiempos más serenos, con más salud, mejor economía y menos sobresaltos.

Los cubanos, además, esperamos otras cosas. Esperamos poder salir a las calles y decir en alta voz lo que pensamos sin el miedo que nos hace bajar la voz y actuar como el gorrión que “pica y mira para los lados”, esperamos unas calles llenas de gente feliz y no de agentes policiales listos para reprimir el menor “desliz”, esperamos disfrutar de esa sensación gratificante de pueblo adulto que lucha unido por construir un presente digno sin la tutela paternalista de un Estado que no acaba de entender que su función no es la de agente de control totalitario sino la de ayudar a los ciudadanos a ser cada vez más libres y capaces.

Bueno, realmente, ¿no lo entiende?

Una opinión.

No soy politólogo, ni sociólogo. No soy un profesional de los estudios sociales. Soy solamente alguien que vive en un contexto y tiene sus propias opiniones.

Yo veo, eso sí, a un grupo de poder que controla los destinos de mi tierra desde hace 62 años, y un país con un gobierno diseñado para mantener a una élite en el poder. Durante mucho tiempo creí que la motivación era solo esa: el gusto por el poder, el placer del protagonismo absoluto, unido, obviamente, al acceso a unas quasi ilimitadas posibilidades económicas. El dinero, ya lo sabemos, no da la felicidad, pero calma los nervios.

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